La empresa cliente, ordenada
Das de alta a la empresa y cada uno de sus empleados entra y arma su propio pedido de viandas para la semana, con el menú que ofrecés.
Si vendés viandas diarias a empresas o a particulares, sabés que el problema no es cocinar: es ordenar los pedidos. Desarrollamos un sistema donde cada empleado de la empresa cliente arma su pedido de la semana, vos recibís todo consolidado para planificar la cocina, y el sistema arma los recorridos de reparto con el orden de entrega y la hora de llegada. Lo implementamos en Oliva Viandas y funciona perfecto.

Pedidos por WhatsApp, planillas que se rompen, gente que cambia el menú a último momento y una cocina que no sabe cuántas porciones preparar. Cuando trabajás con volumen empresarial, un error de conteo es plata y comida tirada.
Das de alta a la empresa y cada uno de sus empleados entra y arma su propio pedido de viandas para la semana, con el menú que ofrecés.
Recibís todo junto: cuántas porciones de cada plato, para qué día, para quién. Sin rearmar nada a mano.
Planificás la producción sobre datos exactos: comprás lo justo, cocinás lo necesario y etiquetás cada vianda con su parada.
Las paradas salen de los pedidos. Repartís entre tus repartidores y el sistema calcula el orden de entrega y la hora de llegada.
Cada persona de la empresa elige sus viandas de la semana; vos ves el total consolidado por empresa y por día.
Cargás y actualizás el menú, los días de entrega y los cortes de pedido.
Reportes de producción para saber exactamente qué y cuánto preparar cada día.
Armás la semana, la activás y se cierra sola en la fecha y hora que definas. Se terminan los pedidos que llegan cuando ya empezaste a cocinar.
Cada empresa cliente recibe un link permanente que reparte entre su gente. No hay que invitar persona por persona ni crear usuarios a mano.
Se imprimen con nombre, sector, vianda, día y número de parada. La cocina arma sobre la etiqueta y el repartidor carga en orden.
Orden de entrega por calles reales, respetando el horario de recepción de cada empresa, con hora estimada de llegada a cada parada.
Cada repartidor recibe el link de su recorrido por WhatsApp, abre cada dirección en Maps o Waze y marca lo entregado y lo cobrado.
Menú de la semana con carrito, envío o retiro, y costo de envío calculado según la zona. Mercado Pago, transferencia o efectivo.
El catálogo admite precios por categoría y descuentos por volumen, que se aplican solos al armar el pedido.
Administrador y empleado interno, con acceso controlado por módulo. Cada uno ve lo que le toca.
Los reportes salen en CSV para el contador o la planilla, y el sistema manda los avisos por mail sin salir de la app.
Caso real
Lo implementamos en Oliva Viandas, que entrega viandas diarias con volumen empresarial. Hoy cada empleado de sus empresas cliente arma su pedido semanal y la cocina planifica sobre números reales. Una operación de este tipo ronda las 12 empresas cliente y unas 400 viandas por semana, con un solo deadline y sin armar el reporte a mano.
Casi todos los negocios de viandas arrancan igual: los pedidos llegan por WhatsApp y alguien los pasa a una planilla. Funciona hasta las 30 o 40 viandas diarias. Después empieza a romperse.
Los síntomas son siempre los mismos. Alguien pide por privado y el mensaje se pierde entre otros veinte. Una persona cambia el menú el lunes a la noche y nadie se entera. La planilla la editan tres personas y se pisan. Y el peor de todos: cocinás de más o de menos, que es plata tirada en un caso y un cliente enojado en el otro.
El problema real no es el volumen de comida: es que la información de los pedidos está desparramada y llega tarde. Cocinar 200 viandas es perfectamente manejable si a las 8 de la mañana sabés exactamente cuáles son.
La diferencia de este sistema con una tienda online común está acá. En una tienda, la empresa cliente hace un pedido grande y alguien de recursos humanos tiene que juntar antes qué quiere cada uno. Ese trabajo no desaparece: se lo pasás a tu cliente.
En este sistema, cada empleado entra y arma su propia semana. Elige sus platos, sus días, sus preferencias. Vos das de alta a la empresa una vez y después el pedido se arma solo, de a una persona por vez.
Para el empleado es cómodo y para vos es un cambio operativo grande: dejás de recibir un pedido confuso a último momento y pasás a tener la semana cargada con anticipación, plato por plato y día por día.
Todo el sistema gira alrededor de un ciclo semanal con una fecha de cierre. Son cuatro momentos:
Se arma la semana. El operador arrastra viandas del catálogo a cada día, hasta seis opciones. Activa la semana con su deadline —por ejemplo, jueves a las 15— y a partir de ahí el pedido está abierto.
Cada empleado elige. Entra por el link de su empresa, ve el menú de cada día y arma su semana antes de que cierre. Si un día no va, marca "no asisto".
Se cierra y se produce. Al llegar el deadline el pedido se cierra solo. El operador imprime las etiquetas y descarga el reporte de cocina con las cantidades exactas.
Se reparte. Con los pedidos cerrados, las paradas del día ya están armadas: se asignan a los repartidores y cada uno sale con su recorrido en el celular.
El deadline es la pieza que más ordena. Sin corte automático, el pedido "cierra a media tarde" pero siempre llegan tres mensajes más cuando ya se empezó a cocinar. Con una fecha dura, eso se termina.
Cada empresa cliente recibe un link permanente y lo reparte entre su gente por el canal que usen: mail interno, grupo de WhatsApp o la intranet. No hay que invitar persona por persona ni crear usuarios uno por uno.
El empleado entra, se identifica y arma su pedido. Vos ves todo agrupado por empresa, por sector y por día.
Los particulares tienen su propia tienda con el menú de la semana: arman el pedido, eligen envío o retiro y pagan con Mercado Pago, transferencia o efectivo. Así atendés los dos canales con la misma herramienta.
El pedido consolidado se traduce en lo único que le importa a producción: cuántas porciones de cada plato, para qué día. Con eso comprás lo justo, cocinás lo necesario y armás las entregas sin adivinar.
Además del reporte, se imprimen las etiquetas de producción: cada una con el nombre de la persona, su empresa, la vianda y el día. La cocina arma sobre la etiqueta, así que no hay forma de confundir un pedido con otro en el momento del reparto.
También te deja ver patrones que a mano no se ven: qué platos se piden siempre y cuáles nunca, qué días tenés picos, qué empresa creció y cuál dejó de pedir. Los reportes de cocina, ventas y facturación salen exportables. Eso sirve para ajustar el menú y para salir a vender.
Cuando la cocina termina, empieza el otro problema: por dónde arranca el reparto. Con el sistema, las paradas del día salen solas de los pedidos: una por cada sede de empresa y una por cada particular con envío.
Vos asignás las paradas a cada repartidor, tocando el mapa o en lote, y el sistema calcula el orden de entrega por calles reales, respetando el horario de recepción de cada empresa, con la hora estimada de llegada a cada parada. Si repartís solo, sirve igual: te ordena tu propio recorrido.
Cada repartidor recibe por WhatsApp el link de su ruta. Ve las paradas en orden y qué entregar en cada una, abre la dirección en Maps o Waze y marca lo entregado, con foto y nombre de quien recibió, o el motivo si no se pudo. Al final rinde el efectivo que cobró. Vos seguís todo desde el panel, y si preferís papel, la hoja de ruta se imprime.
Las etiquetas llevan el número de recorrido y de parada, así que la vianda se carga en el orden en que se va a entregar.
No es un prototipo. El sistema opera en Oliva Viandas, que entrega viandas diarias con volumen empresarial. Sus empresas cliente cargan los pedidos empleado por empleado y la cocina planifica sobre números reales.
Si tenés un negocio de viandas, te lo mostramos funcionando antes de que decidas nada. Es la forma más rápida de que veas si te sirve.
Preferimos decirlo antes: si vendés viandas solo a particulares y hacés menos de 20 por día, este sistema es más de lo que necesitás y probablemente te alcance con una tienda online común o incluso con WhatsApp ordenado.
Donde sí rinde es cuando entregás a empresas, cuando tenés varias decenas de pedidos diarios o cuando ya estás perdiendo tiempo todos los días armando planillas a mano. Contanos tu volumen y te decimos con honestidad si conviene.
Sí. Las empresas piden por su link, empleado por empleado, y los particulares compran en una tienda con el menú de la semana, donde eligen envío o retiro y cómo pagar.
Las paradas salen de los pedidos del día: una por cada sede de empresa y una por cada particular con envío. Vos asignás las paradas a cada repartidor, tocando el mapa o en lote, y el sistema calcula el orden de entrega por calles reales y la hora estimada de llegada, respetando el horario de recepción de cada empresa.
Sí. Creás un recorrido y el sistema te ordena las paradas y te da la hora estimada de llegada a cada una. Si sumás repartidores, repartís las paradas entre todos.
Recibe por WhatsApp el link de su recorrido: las paradas en orden, qué entregar en cada una y la dirección para abrir en Maps o Waze. Marca lo entregado, con foto y nombre de quien recibió, o el motivo si no se pudo, y lo que cobró en efectivo. Vos lo ves al momento. También hay hoja de ruta para imprimir.
Definís zonas de envío dibujadas en el mapa o por distancia a tu cocina, cada una con su costo, pedido mínimo y envío gratis desde un monto. Elegís si se cobra por día de entrega, con descuento en los días siguientes o una vez por pedido.
Exacto, esa es la clave: cada empleado arma su pedido de la semana y vos lo recibís todo consolidado, sin tener que ordenarlo a mano.
Sí. Al tener todos los pedidos consolidados con anticipación, sabés exactamente cuántas porciones de cada plato preparar, qué comprar y para qué día.
Sí, lo implementamos en Oliva Viandas y opera todos los días. Si tenés un negocio de viandas, te lo mostramos funcionando.
Cada semana se activa con una fecha y hora de cierre que definís vos, por ejemplo jueves a las 15. Al llegar ese momento el pedido se cierra solo y ya nadie puede modificar nada. Recién ahí imprimís las etiquetas y bajás el reporte de cocina, con la seguridad de que las cantidades no van a cambiar.
No. Cada empresa cliente recibe un link permanente y lo reparte entre su gente como quiera: mail interno, grupo de WhatsApp o intranet. El empleado entra por ahí y arma su pedido. Vos solo das de alta a la empresa, una vez.
Con las etiquetas de producción. Se imprimen con el nombre, el sector, la vianda, el día y el número de parada del reparto, y la cocina arma sobre la etiqueta. Es lo que evita las confusiones en el momento del reparto.
Hasta seis opciones por día, tomadas del catálogo, cada una con precio propio o con el precio general. El catálogo se carga una sola vez, organizado por categorías y con descuentos por cantidad, y después se reutiliza en cada menú semanal.
Sí. Hay dos roles: administrador y empleado interno, con acceso controlado por módulo. Podés dejar que alguien cargue menús sin darle acceso a la facturación, por ejemplo. Además, el área de recursos humanos de tus empresas cliente puede tener su usuario para ver y cargar pedidos.
Tus productos, la marca de cada revendedor. Vos controlás precios y stock.
Horas, vacaciones, pedidos y sueldos de tu equipo, sin planillas.
Rutinas, seguimiento y nutrición en una app con tu marca.
La cola del día, los cobros y los avisos, en una sola pantalla.
Contanos tu problema y te proponemos la solución digital. Respondemos a cualquier hora.