Llega el auto
El empleado lo registra con la patente y elige los servicios. Si el auto ya vino antes, el sistema reconoce la patente y trae su tamaño y su cliente.
Una app web instalada en tu propio hosting para manejar la cola del día, los clientes, los cobros y los avisos — todo en una sola pantalla. Reemplaza el cuaderno, las planillas y los WhatsApp sueltos por una interfaz única desde donde el dueño y sus empleados llevan el lavadero de todos los días. Y como cada auto queda registrado con su cliente, también te dice quién dejó de venir.
Funciona, pero se apoya en el papel y en la memoria. El cuaderno donde se anota la patente se moja y al otro día nadie encuentra la hoja del turno anterior. Cada empleado recuerda un precio distinto según el tamaño del auto, y el SUV a veces se cobra como si fuera un mediano. Para avisar "ya está listo" hay que buscar la conversación de cada cliente en WhatsApp, uno por uno. Y el día termina sin saber con precisión cuánto entró en efectivo y cuánto por transferencia.
El empleado lo registra con la patente y elige los servicios. Si el auto ya vino antes, el sistema reconoce la patente y trae su tamaño y su cliente.
Con el tamaño y los servicios, el sistema calcula el precio y el tiempo estimado. El auto entra a la cola, en "En espera".
Al terminar, el auto pasa a "Listo para retirar" y el sistema arma el mensaje de WhatsApp con el nombre, la patente y el servicio. Lo mandás con un toque, sin buscar el chat ni escribir nada.
Todos los autos del día en una pantalla, con su estado: en espera, lavando, listo para retirar. El mostrador y el pit ven lo mismo.
Chico, mediano, grande y SUV. Se configuran una vez y el sistema arma el ticket solo, sin discusión de números.
La patente identifica al auto. El sistema recuerda su tamaño, su cliente y todos los servicios anteriores, con fecha y monto.
Cada servicio se cobra en efectivo, transferencia, tarjeta o Mercado Pago, y queda registrado con su método.
Al cierre, el total del día y el desglose por método de pago, con el listado de cobros. Sin sumar a mano.
Cuando el auto queda listo, el mensaje ya está escrito con los datos del cliente y su vehículo. Se envía con un toque y se terminan las idas y vueltas al mostrador.
El sistema detecta a los que hace rato no pasan y, con un botón, arma el mensaje personalizado: nombre, cuántos días hace que no vienen y el cupón de descuento. Lo mandás y listo.
Ingresos del día y del mes, autos atendidos, ticket promedio, tiempo promedio y clientes totales, con la evolución del mes en un gráfico.
Administrador y recepcionista, cada uno con su usuario y su alcance. Sabés quién cargó cada ticket y quién cobró.
La misma app en el celular del dueño o en la tablet del mostrador. Son tres vistas y con eso se lleva el lavadero entero.
La cola del día. Cada auto con su patente, tamaño, servicios y tiempo transcurrido, agrupado por estado. De un vistazo sabés cuántos hay lavando, cuántos esperando y cuáles están listos para que el cliente los retire.
La ficha de cliente y vehículo. Patente, marca, modelo y tamaño, con el historial completo de servicios y montos. Cuando el auto vuelve, no hay que preguntar nada: el sistema ya sabe qué es y qué se le hizo la última vez.
El corte de caja del día. El total y el desglose por método de pago —efectivo, transferencia, Mercado Pago y tarjeta— con el listado de cobros al cierre. Se terminó cerrar a ojo.
Un lavadero de barrio con tres empleados recibe alrededor de veinticinco autos por día. Antes anotaban patentes en un cuaderno y avisaban "ya está" por WhatsApp, uno por uno.
Ahora cada auto entra a la cola con su tamaño y sus servicios; el sistema calcula precio y tiempo, y cuando se marca como listo deja el mensaje armado para enviárselo al cliente de un toque. Al cierre del día, el corte de caja está listo sin sumar a mano.
Son cuatro tamaños de vehículo configurados una sola vez, y un corte de caja al cierre. Nada más que aprender.
Además de la operación del día, el sistema tiene un dashboard con las métricas que importan: ingresos del día y del mes, autos atendidos, ticket promedio, tiempo promedio de servicio y clientes totales. Abajo, los servicios más realizados, los clientes frecuentes y un gráfico con la evolución del mes.
En reportes hay un gráfico de ingresos de los últimos siete días y la distribución de los métodos de pago, con los indicadores del período que elijas.
Los cobros se pueden exportar a CSV para pasarlos al contador, y cada uno admite descuento y ticket para imprimir.
La cola se actualiza sola cada treinta segundos, así que la tablet del mostrador y el celular del dueño ven siempre lo mismo sin recargar nada.
Esto es lo que más lo diferencia de un software alquilado: no es un SaaS. Es una app web que instalamos en tu propio hosting, con tu base de datos y tu dominio.
No pagás un abono mensual por usuario ni una comisión por servicio cobrado. No hay un proveedor que pueda subirte el precio, cambiarte las condiciones o cerrar. Y si algún día querés llevártelo, la base es tuya.
Es el mismo criterio con el que armamos las tiendas online y el sistema de revendedores: el software que sostiene tu operación tiene que ser tuyo.
Un lavadero vive de la repetición. Pero sin datos no hay forma de saber quién dejó de venir: el cliente lava, paga y se va, y recién te das cuenta de que se fue cuando ya hace meses que no aparece.
Como cada auto queda asociado a su cliente y a su historial, el sistema detecta a los que hace rato no pasan. Apretás un botón y arma el mensaje con los datos reales de esa persona:
«Hola Marcelo, hace 20 días que no pasás por el lavadero. ¿Querés venir el finde y usar este cupón de descuento?»
No es un texto genérico: sale con el nombre, los días exactos desde el último servicio y la promoción que vos definas. Vos apretás enviar. El trabajo pesado —saber quién se está yendo y qué decirle— lo hace el sistema.
La base se arma sin esfuerzo: no hay que cargar clientes aparte, se van sumando con cada servicio.
Cualquier lugar donde entren autos, se cobren servicios y haya que avisar cuándo están listos.
Lavadero de barrio. Mostrador chico, buen volumen de autos por día y clientes que vuelven seguido. Es el caso más directo.
Estación de servicio con lavadero anexo. El lavadero es un servicio más; conviene tener su operación ordenada y su caja aparte de la de la playa.
Lavado premium y detailing. Servicios largos y caros, donde el tiempo estimado y el historial del vehículo importan de verdad.
Lavadero de garage con full-service. Pocos boxes y atención personal; la cola y los avisos evitan las idas y vueltas al mostrador.
Para lavaderos de barrio, estaciones de servicio con lavadero anexo, centros de detailing y lavado premium, lavaderos de garage con full-service y lavaderos de motos. Cualquier operación donde entren vehículos, se cobren servicios y haya que avisar cuándo están listos.
Se configuran una sola vez: chico, mediano, grande y SUV, con su precio y su tiempo estimado para cada servicio. Cuando entra un auto, el empleado elige el tamaño y los servicios, y el sistema arma el ticket solo. Se termina la discusión de números y el SUV cobrado como mediano.
Cuando marcás el auto como listo, el sistema genera el mensaje ya armado con el nombre del cliente, la patente y el servicio, y abre WhatsApp para enviarlo. Vos apretás enviar. No se manda solo por API: el envío queda a cargo de una persona, pero se termina el trabajo de buscar la conversación y escribir el texto uno por uno.
Sí. Cada cobro se registra con su método —efectivo, transferencia, tarjeta o Mercado Pago— y al cierre el sistema muestra el total del día con el desglose por método y el listado de cobros. No hay que sumar a mano.
Sí. El sistema detecta a los que hace tiempo no pasan y, con un botón, arma un mensaje personalizado con los datos reales de esa persona: el nombre, cuántos días pasaron desde su último servicio y el cupón de descuento que definas. Por ejemplo: "Hola Marcelo, hace 20 días que no pasás por el lavadero, ¿querés venir el finde y usar este cupón?". La detección y el texto los arma el sistema; el envío lo hacés vos.
Sí. Cada persona entra con su usuario y clave, y todos ven la misma cola actualizada: el mostrador y el pit trabajan sobre la misma información.
No. Es una app web que se instala en tu propio hosting, con tu base de datos y tu dominio. No es un servicio alquilado: no hay abono por usuario ni comisión por servicio cobrado, y la información es tuya.
No. Se entra desde el navegador de cualquier dispositivo con tu usuario: la tablet del mostrador, el celular del dueño o una computadora. Nosotros nos encargamos de la puesta en marcha.
Sí, está recién lanzado y funcional. Es un producto nuevo, así que estamos sumando los primeros lavaderos con acompañamiento cercano de nuestro equipo. Escribinos y te lo mostramos con los servicios y tamaños de tu propio lavadero.
Contanos tu problema y te proponemos la solución digital. Respondemos a cualquier hora.